"Si Estuvieras": el peso del recuerdo y los vínculos que nunca desaparecen. | Del Puerto News

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"Si Estuvieras": el peso del recuerdo y los vínculos que nunca desaparecen.

Reseña de "Si Estuvieras", producción juvenil presentada en el Festival Estatal de Cortometrajes Juveniles.

Por Tadeo Garcia
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"Si Estuvieras": el peso del recuerdo y los vínculos que nunca desaparecen.

 

Si estuvieras” estrenada en diciembre de 2025, es la producción más reciente de la productora juvenil Corto en Corto, dirigida por Diego Méndez, protagonizada por Luis Jimenez como Gerardo y coprotagonizada por Oliver Castro en el papel de Raúl.

 

 El filme sigue la conversación entre un joven y su padre en la banca de un parque después de un tiempo sin verse. Ambos se ponen al corriente y recuerdan momentos especiales al mismo tiempo que crean uno de esos momentos. Cuando la charla parece haber concluido en su punto más cálido, un giro de tuerca transforma el momento en una nostalgia agridulce.

 

Al ser una de las primeras producciones de Corto en Corto y finalmente, un trabajo primerizo, uno esperaría, como es tendencia en este tipo de proyectos, que los aspectos técnicos quedaran a deber con los estándares profesionales del cine. En “Si estuvieras” aunque se cuela en los diálogos una que otra interferencia, o la mezcla de audio queda limitada por la calidad de los micrófonos, se deja entrever en el conjunto de técnicas, un entendimiento avanzado de los elementos que componen una experiencia completa en el cine, aspectos que de pulirse un poco más, estarían trabajando profesionalmente dentro de poco.

 

La intención avanzada del equipo se puede notar desde el sonido, que comprende el espacio mental de su protagonista y cómo se relaciona con el entorno, el parque queda aislado y cuando el padre entra en escena, los diálogos se centran con el cuidado que requiere el tono íntimo de esta conversación. 

 

La fotografía, encima de tener una excelente calidad y una labor de colorización ya por encima de varias producciones profesionales, logra sentarnos en la misma banca que el hijo y el padre. Cuando finalmente nos acomodamos en el calor de la conversación, el cortometraje nos sacude con un solo encuadre, elevando la intención del plotwist.






Otro logro es el reconocimiento de límites dentro de esta producción, conscientes del límite actoral, los diálogos no se complican demasiado y dejan que los silencios y gestos carguen la narrativa hacia adelante, tanto Luis como Oliver dan el performance adecuado para esta propuesta. 

 

Finalmente, el montaje es el factor mejor cuidado, el ritmo calculado previo a la revelación, al igual que la fotografía, permite que el impacto no solo se vea reflejado en las palabras del protagonista, ni en el último encuadre, sino en el acumulamiento de imágenes precisas, con la duración adecuada para llegar a esa última toma y dejarse extender hasta concluir.

 

Junto a otras propuestas del Festival Estatal de Cortometrajes Juveniles, el corto abarcó temáticas relacionadas a la pérdida, la nostalgia y la tristeza, tópicos en los que suelen aterrizar los artistas jóvenes por una mera cuestión de universalidad: el entendimiento inmediato de lo que significa la profundidad en la pantalla y la complejidad del ser humano. Platicando con el cast de “si estuvieras” sabemos que este acercamiento no es arbitrario, sino que se trata de un extracto de la realidad del guionista plasmada en papel.

 

Si bien influyó la carga emocional del guión en el trabajo, sacando el mejor esfuerzo colectivo y destacándose por ese mismo motivo, quedan exhibidas las habilidades tempranas del equipo para narrar una historia tan compleja en un corto lapso sin recurrir a lo seguro.

 

El discurso se sobreentiende desde la primera imagen al ser cercana a muchas tomas que viven en el imaginario colectivo, recurrir a los tropos para alimentar tu historia de vez en cuando no la daña en ningún sentido, pero construirla solamente a partir de estas la convierte en un trabajo carente de emoción, elemento necesario para que el arte pueda vivir en el pecho del espectador. 

 

El trabajo vivirá como un excelente parteaguas para el equipo, sobre todo tomando en cuenta que se produjo en un día, poniendo en alto su producción y dejando bastante espacio de mejora para el riesgo creativo.

 

 Hoy en día con la inteligencia artificial compitiendo por trabajo con las mentes más talentosas del cine, necesitamos propuestas diferentes que hagan al mundo volver la mirada hacia los cines y recordarles que la mente humana no tiene límites para imaginar.

 

Se espera con emoción los siguientes trabajos de Diego Mendez y el equipo de Corto en Corto; su talento es innegable y su pasión se transmite a través de la pantalla, queda ver a dónde nos llevan con sus siguientes propuestas, y para ser de sus primeros proyectos le doy 3 de 5 TIBURONES D’OR.

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